Levantamientos del 2 de mayo: «¡Traición! ¡Que nos los llevan!»

El Dos de Mayo. 1884


A las 8 de la mañana del 2 de mayo de 1808, y respondiendo a las exigencias francesas, la infanta María Luisa de Borbón, hija de Carlos IV, y sus hijos, eran trasladados en carruaje a Bayona, en el País Vasco francés. Este acto pasó desapercibido, pero cuando poco después se intentó hacer lo mismo, en otro carruaje, con el infante Francisco de Paula de Borbón, entre un grupo de curiosos que se hallaban frente al Palacio Real se escuchó una voz: «¡Traición! ¡Que nos los llevan!». Ese grito hizo saltar la chispa de la rebelión entre la muchedumbre, dando lugar al que sería conocido como “Levantamiento del 2 de mayo”, con el que se dio inicio a la Guerra de la Independencia (1808-1814).



En el tumulto que entonces sucedía en la plaza, un edecán francés fue golpeado y se cortaron los tiros del coche. Ante esta situación, el duque de Berg mandó a un batallón de granaderos de la Guardia Real que disparara a la multitud, lo que causó varios muertos. La noticia se propagó por toda la ciudad y, al objetivo primero de impedir la salida de la ciudad del infante, se unió la animadversión hacia la ocupación francesa y el deseo de vengar a los muertos.




El pueblo de Madrid salió a las calles y se adueño de ellas, en lo que constituyó una sublevación popular espontánea y especialmente violenta. No obstante, no lograron ocupar, como pretendían, las puertas de la ciudad, excepto la de Toledo. Como respuesta al levantamiento, el mariscal francés Joaquín Murat envió tropas que se encontraban acantonadas en los alrededores de la capital. La resistencia, organizada a partir de cabecillas improvisados y utilizando cualquier objeto susceptible de erigirse en arma, fue especialmente intenso en los alrededores de la Puerta del Sol.



Francisco Javier Negrete, capitán general de Madrid, dio la orden a sus unidades de mantenerse acuarteladas y tan solo los oficiales del parque de artillería de Monteleón abrieron sus puertas a los grupos de paisanos, que pedían armas, para a continuación organizar desde allí la resistencia. Fueron necesarios unos 2.000 soldados franceses para forzar, ya por la tarde, la entrada en el parque, pasando sobre una multitud de cadáveres, entre ellos los de los capitanes Daoiz y Velarde y el teniente Ruiz. Al final del día, las fuerzas de Murat consiguieron vencer la resistencia, someter Madrid bajo la jurisdicción militar y poner bajo sus órdenes a la Junta de Gobierno. Poco a poco, los focos de resistencia popular fueron cayendo.



Si quieres conocer todos los detalles del levantamiento del 2 de mayo, sus antecedentes y consecuencias, puedes leer al artículo “Dos de mayo y la guerra de la independencia” de la Gran Enciclopedia Iberoamericana.



También puedes leer el himno del dos de mayo en La Gran Enciclopedia Iberoamericana y contemplar el óleo de Joaquín de Sorolla, Dos de mayo —que se conserva en el Museo Víctor Balaguer de Vilanova i la Geltrú—, entre otras imágenes en Mienciclo Image Experience.


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