65 años de la muerte de Stalin

By on 5 marzo, 2018

Hace sesenta y cinco años que el mundo escuchó la noticia de la muerte de Stalin. Durante décadas, la maquinaria estalinista de propaganda alentó continuamente el mito de Stalin, lo presentó como “el Lenin actual”, quien, supuestamente, había dirigido el Partido Bolchevique junto a Lenin. Pero todo esto, simplemente, era algo fabricado con la intención de justificar la usurpación del poder por un tirano que destruyó el partido de Lenin, liquidó las conquistas políticas de Octubre y destruyó la Internacional Comunista.

La vida de Stalin estuvo marcada desde el principio por sus padres. Su padre cayó pronto en el alcoholismo, algo que marcó a Stalin desde muy joven. Ese rechazo a su padre le hizo abrazar los ideales de su madre, que siempre quiso para su hijo un futuro en el seminario. Era una mujer muy religiosa y movió todos los contactos que pudo para que su hijo entrara en la formación religiosa.

Stalin respondió a varios nombres, a Soso, a Koba y finalmente Stalin, que no era su nombre original, era un apodo que venía a significar ‘hombre de acero’. Finalmente y como nos descubre la historia, Stalin no fue cura, terminó saliendo del seminario y abrazando el marxismo.

La estancia de Koba en el seminario toca a su fin. Se desinteresa totalmente de los estudios, desprecia la oración, se burla de los monjes. Y, al final del año escolar 1898-1899, decide no volver al «cuartel».

Entre 1913 y 1917 permaneció desterrado en Siberia, y en ese tiempo apareció su influyente artículo «Natsionalni vopros i marksizm» (1914; «La cuestión nacional y el marxismo»), que abogaba por la integración de las diferentes nacionalidades del país en el futuro Estado comunista.

En 1924 fue nombrado secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y, apoyado en Grigori Zinóviev y Lev Kámenev, tras la muerte de Lenin en 1924 logró imponer su autoridad en el gobierno.

En el curso de los años siguientes Stalin consolidó su poder mediante la exclusión del politburó de sus antiguos colaboradores y de León Trotski, a quien expulsó del país en 1929, y se apoyó sobre todo en Nikolái Bujarin y Aleksej Ríkov, que pronto caerían también en desgracia.

El 21 de diciembre de 1929, Stalin celebra su cincuenta aniversario. Su regalo se lo ofrece él mismo: el poder absoluto. En lo sucesivo puede dejarse llevar por el culto a su propia persona. El es el nuevo zar de todas las Rusias. El día de su aniversario, los periódicos celebran el acontecimiento con enormes titulares, con fotos que llenan toda la página y con artículos ditirámbicos. Centenares de millares de mensajes de felicitaciones y de cumplimientos llegan al Kremlin. Un busto oficial es fabricado, que deberá colocarse obligatoriamente en cada célula del partido. Su retrato gigante decora las calles, las avenidas y las plazas. Ciudades, fábricas, puertos, presas, cuarteles y escuelas son bautizados o rebautizados con su nombre.

EL 22 de junio de 1941, a las 3 horas, 45 minutos de la madrugada, los resplandores alucinantes de seis mil cañones desgarran el alba naciente. La «Operación Barbarroja» comienza. Desde el mar de Barents al mar Negro, ciento sesenta y seis divisiones del Eje corren hacia las estepas rusas. Hitler, unos minutos antes del ataque, ha enardecido a sus tropas. «En este momento, una empresa que por sus dimensiones puede ser comparada a las más vastas que el mundo jamás haya conocido, está a punto de realizarse. Una vez más, hoy he decidido poner la suerte y el futuro del Reich y de nuestro pueblo en manos de nuestros soldados. Que Dios les ayude en su lucha.»

Lanza a cuatro millones seiscientos mil hombres a la más loca de todas las locas aventuras jamás emprendidas por el militarismo alemán; la conquista y el aniquilamiento de Rusia y del comunismo.

Por parte soviética, se produce el estupor, el terror, la confusión. En el cielo, cinco mil aviones, los Stukas con la cruz gamada; en tierra, tres mil carros de combate y los grupos blindados de Kleist, Guderian, Hoth y Hoepner. Detrás de los panzers, tres grupos de ejército: von Leep, al norte, con destino a Leningrado; von Bock, en el centro y su misión, Moscú; von Rundstedt al sur, que debe tomar Kiev y Ucrania.

Comienza el año terrible de la guerra entre eslavos y germanos.

La «Orden 227» establecía que todo soldado que diera «un solo paso atrás» mientras defendía la U.R.S.S. debía ser ejecutado por sus oficiales. La «Orden 227», dictada por Iósif Stalin (el líder supremo de la U.R.S.S. durante la Segunda Guerra Mundial) en la que se establecía que todo aquel soldado soviético que se retirase sin el permiso expreso del alto mando sería disparado por sus «camaradas oficiales» sin juicio previo. La máxima era sencilla: había que luchar hasta la muerte para que la «Madre Rusia» sobreviviese a la invasión fascista costase los hombres que costase. Por ello, todo el que huía era considerado un «cobarde» y un «traidor».

«Algunos recientemente, se consuelan con la idea de que podemos seguir retirándonos hacia el este, pues disponemos de amplios territorios, extensas porciones de tierra, población numerosa y trigo en abundancia. Con estos argumentos tratan de justificar su vergonzante conducta y su retirada. […]. El territorio de la U.R.S.S. ocupado por los fascistas y los territorios que estos planean capturar son el pan y los recursos de nuestro ejército y nuestros civiles, el petróleo y el acero de nuestro industria, las fábricas que suministran armas y munición a nuestras tropas, nuestros ferrocarriles… […] Cada porción de territorio que entregamos a los fascistas los fortalece a ellos y debilita nuestras defensas y nuestra patria», añadía Stalin en la orden «227».

La esperanza de vida de un soldado soviético en Stalingrado era de apenas 24 horas; en cualquier otro ejército, los soldados se hubieran rendido o habrían desertado, pero allí combatieron sin tregua ni redición porque sabían que no tenían otra alternativa. Si la Unión Soviética venció a la potente máquina militar alemana, fue a cambio de enormes sacrificios, y la draconiana “Orden 227” es un ejemplo de hasta dónde estaba dispuesto a llegar Stalin para derrotar a Hitler.

Iósif Stalin
Иосиф Сталин
Stalin
Stalin en la tribuna de la reunión para la preelección de los votantes en su distrito electoral.
Teatro Bolshoi. Moscú.

Secretario General del Comité Central del
Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS)
3 de abril de 1922-5 de marzo de 1953
Predecesor Viacheslav Molótov
(como Secretario Responsable)
Sucesor Nikita Jrushchov
(cargo restablecido)

Presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética
6 de mayo de 1941-5 de marzo de 1953
Predecesor Viacheslav Molótov
Sucesor Gheorghi Maximiliánovich Malenkov

Ministro de Defensa de la Unión Soviética
19 de julio de 1941-25 de febrero de 1946
Predecesor Semión Konstantinovich Timoshenko
Sucesor Nikolai Alexandrovich Bulganin
luego de estar vacante

Datos personales
Nacimiento 18 de diciembre de 1878
Gori
Gubernia de Tiflis
Bandera de Rusia Imperio Ruso
(actual
Bandera de Georgia Georgia)
Fallecimiento 5 de marzo de 1953
dacha de Kuntsevo
cerca de Moscú
RSFS de Rusia
 Unión Soviética
(actual
Bandera de Rusia Rusia)
Partido Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS)

Contenido

 

Stalin ha muerto
… Estado dentro del Estado. Beria, jefe supremo de la policía, ejecutado En los funerales de Stalin se destacan tres dirigentes: Malenkov, el nuevo jefe del Gobierno; Molotov, el más veterano, que …
… todo poder para juzgar y condenar.Más tarde, la perspectiva de una guerra permite a Stalin mandar abolir, esta vez oficialmente, algunos derechos inscritos en la Constitución. Así, durante el verano …
X. Stalin Estratega
… secretario general del Partido Comunista. Todas las operaciones son puestas bajo su autoridad. En realidad, Stalin debe compartir la autoridad con el Politburo. El acepta la misión que se le confía …
Stalin
… militante y periodista: David, Bessochvili, Nijeradzé, Tchijikov, Ivanovich, Cato, Melijiants, Vassiliev, K. Salin y K. Stalin, etc. En mayo de 1901, tres mil obreros desfilan por las calles de y se …
La evolución de la URSS. De Lenin a Stalin
… allá de la oposición entre dos hombres que se detestaban, iban precisándose dos concepciones generales. Stalin empezaba entonces a formular sus propias ideas acerca del « en un solo país». Realista y …
… todo esto juegan un papel importante las secretarias. las cosas sucedieron así: las relaciones lenin- stalin alcanzan cotas muy elevadas de desconfianza mutua durante los últimos meses de la vida del …
Stalin
… militante y periodista: David, Bessochvili, Nijeradzé, Tchijikov, Ivanovich, Cato, Melijiants, Vassiliev, K. Salin y K. Stalin, etc. En mayo de 1901, tres mil obreros desfilan por las calles de y se …
Stalin ha muerto
… acontecimientos, rastreando sus causas y sopesando sus consecuencias. El pueblo de Moscú se despide de Stalin El 5 de marzo de 1953, en una finca próxima a que era su principal …
La evolución de la URSS. De Lenin a Stalin
… oficiales, no tiene oposición; y las decisiones se adoptan por mano alzada. El PCUS. Stalin, secretario general , «el creador del Ejército Rojo, el del ». The Illustrated London News de …
Stalin (GP)
ISBN 978-84-9963-269-8

Hace sesenta y cinco años que el mundo escuchó la noticia de la muerte de Stalin. Durante décadas, la maquinaria estalinista de propaganda alentó continuamente el mito de Stalin, lo presentó como “el Lenin actual”, quien, supuestamente, había dirigido el Partido Bolchevique junto a Lenin. Pero todo esto, simplemente, era algo fabricado con la intención de justificar la usurpación del poder por un tirano que destruyó el partido de Lenin, liquidó las conquistas políticas de Octubre y destruyó la Internacional Comunista.

La vida de Stalin estuvo marcada desde el principio por sus padres. Su padre cayó pronto en el alcoholismo, algo que marcó a Stalin desde muy joven. Ese rechazo a su padre le hizo abrazar los ideales de su madre, que siempre quiso para su hijo un futuro en el seminario. Era una mujer muy religiosa y movió todos los contactos que pudo para que su hijo entrara en la formación religiosa.

Stalin respondió a varios nombres, a Soso, a Koba y finalmente Stalin, que no era su nombre original, era un apodo que venía a significar ‘hombre de acero’. Finalmente y como nos descubre la historia, Stalin no fue cura, terminó saliendo del seminario y abrazando el marxismo.

La estancia de Koba en el seminario toca a su fin. Se desinteresa totalmente de los estudios, desprecia la oración, se burla de los monjes. Y, al final del año escolar 1898-1899, decide no volver al «cuartel».

Entre 1913 y 1917 permaneció desterrado en Siberia, y en ese tiempo apareció su influyente artículo «Natsionalni vopros i marksizm» (1914; «La cuestión nacional y el marxismo»), que abogaba por la integración de las diferentes nacionalidades del país en el futuro Estado comunista.

En 1924 fue nombrado secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y, apoyado en Grigori Zinóviev y Lev Kámenev, tras la muerte de Lenin en 1924 logró imponer su autoridad en el gobierno.

En el curso de los años siguientes Stalin consolidó su poder mediante la exclusión del politburó de sus antiguos colaboradores y de León Trotski, a quien expulsó del país en 1929, y se apoyó sobre todo en Nikolái Bujarin y Aleksej Ríkov, que pronto caerían también en desgracia.

El 21 de diciembre de 1929, Stalin celebra su cincuenta aniversario. Su regalo se lo ofrece él mismo: el poder absoluto. En lo sucesivo puede dejarse llevar por el culto a su propia persona. El es el nuevo zar de todas las Rusias. El día de su aniversario, los periódicos celebran el acontecimiento con enormes titulares, con fotos que llenan toda la página y con artículos ditirámbicos. Centenares de millares de mensajes de felicitaciones y de cumplimientos llegan al Kremlin. Un busto oficial es fabricado, que deberá colocarse obligatoriamente en cada célula del partido. Su retrato gigante decora las calles, las avenidas y las plazas. Ciudades, fábricas, puertos, presas, cuarteles y escuelas son bautizados o rebautizados con su nombre.

EL 22 de junio de 1941, a las 3 horas, 45 minutos de la madrugada, los resplandores alucinantes de seis mil cañones desgarran el alba naciente. La «Operación Barbarroja» comienza. Desde el mar de Barents al mar Negro, ciento sesenta y seis divisiones del Eje corren hacia las estepas rusas. Hitler, unos minutos antes del ataque, ha enardecido a sus tropas. «En este momento, una empresa que por sus dimensiones puede ser comparada a las más vastas que el mundo jamás haya conocido, está a punto de realizarse. Una vez más, hoy he decidido poner la suerte y el futuro del Reich y de nuestro pueblo en manos de nuestros soldados. Que Dios les ayude en su lucha.»

Lanza a cuatro millones seiscientos mil hombres a la más loca de todas las locas aventuras jamás emprendidas por el militarismo alemán; la conquista y el aniquilamiento de Rusia y del comunismo.

Por parte soviética, se produce el estupor, el terror, la confusión. En el cielo, cinco mil aviones, los Stukas con la cruz gamada; en tierra, tres mil carros de combate y los grupos blindados de Kleist, Guderian, Hoth y Hoepner. Detrás de los panzers, tres grupos de ejército: von Leep, al norte, con destino a Leningrado; von Bock, en el centro y su misión, Moscú; von Rundstedt al sur, que debe tomar Kiev y Ucrania.

Comienza el año terrible de la guerra entre eslavos y germanos.

La «Orden 227» establecía que todo soldado que diera «un solo paso atrás» mientras defendía la U.R.S.S. debía ser ejecutado por sus oficiales. La «Orden 227», dictada por Iósif Stalin (el líder supremo de la U.R.S.S. durante la Segunda Guerra Mundial) en la que se establecía que todo aquel soldado soviético que se retirase sin el permiso expreso del alto mando sería disparado por sus «camaradas oficiales» sin juicio previo. La máxima era sencilla: había que luchar hasta la muerte para que la «Madre Rusia» sobreviviese a la invasión fascista costase los hombres que costase. Por ello, todo el que huía era considerado un «cobarde» y un «traidor».

«Algunos recientemente, se consuelan con la idea de que podemos seguir retirándonos hacia el este, pues disponemos de amplios territorios, extensas porciones de tierra, población numerosa y trigo en abundancia. Con estos argumentos tratan de justificar su vergonzante conducta y su retirada. […]. El territorio de la U.R.S.S. ocupado por los fascistas y los territorios que estos planean capturar son el pan y los recursos de nuestro ejército y nuestros civiles, el petróleo y el acero de nuestro industria, las fábricas que suministran armas y munición a nuestras tropas, nuestros ferrocarriles… […] Cada porción de territorio que entregamos a los fascistas los fortalece a ellos y debilita nuestras defensas y nuestra patria», añadía Stalin en la orden «227».

La esperanza de vida de un soldado soviético en Stalingrado era de apenas 24 horas; en cualquier otro ejército, los soldados se hubieran rendido o habrían desertado, pero allí combatieron sin tregua ni redición porque sabían que no tenían otra alternativa. Si la Unión Soviética venció a la potente máquina militar alemana, fue a cambio de enormes sacrificios, y la draconiana “Orden 227” es un ejemplo de hasta dónde estaba dispuesto a llegar Stalin para derrotar a Hitler.

Iósif Stalin
Иосиф Сталин
Stalin
Stalin en la tribuna de la reunión para la preelección de los votantes en su distrito electoral.
Teatro Bolshoi. Moscú.

Secretario General del Comité Central del
Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS)
3 de abril de 1922-5 de marzo de 1953
Predecesor Viacheslav Molótov
(como Secretario Responsable)
Sucesor Nikita Jrushchov
(cargo restablecido)

Presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética
6 de mayo de 1941-5 de marzo de 1953
Predecesor Viacheslav Molótov
Sucesor Gheorghi Maximiliánovich Malenkov

Ministro de Defensa de la Unión Soviética
19 de julio de 1941-25 de febrero de 1946
Predecesor Semión Konstantinovich Timoshenko
Sucesor Nikolai Alexandrovich Bulganin
luego de estar vacante

Datos personales
Nacimiento 18 de diciembre de 1878
Gori
Gubernia de Tiflis
Bandera de Rusia Imperio Ruso
(actual
Bandera de Georgia Georgia)
Fallecimiento 5 de marzo de 1953
dacha de Kuntsevo
cerca de Moscú
RSFS de Rusia
Unión Soviética
(actual
Bandera de Rusia Rusia)
Partido Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS)

Contenido

 

Stalin ha muerto
… Estado dentro del Estado. Beria, jefe supremo de la policía, ejecutado En los funerales de Stalin se destacan tres dirigentes: Malenkov, el nuevo jefe del Gobierno; Molotov, el más veterano, que …
… todo poder para juzgar y condenar.Más tarde, la perspectiva de una guerra permite a Stalin mandar abolir, esta vez oficialmente, algunos derechos inscritos en la Constitución. Así, durante el verano …
X. Stalin Estratega
… secretario general del Partido Comunista. Todas las operaciones son puestas bajo su autoridad. En realidad, Stalin debe compartir la autoridad con el Politburo. El acepta la misión que se le confía …
Stalin
… militante y periodista: David, Bessochvili, Nijeradzé, Tchijikov, Ivanovich, Cato, Melijiants, Vassiliev, K. Salin y K. Stalin, etc. En mayo de 1901, tres mil obreros desfilan por las calles de y se …
La evolución de la URSS. De Lenin a Stalin
… allá de la oposición entre dos hombres que se detestaban, iban precisándose dos concepciones generales. Stalin empezaba entonces a formular sus propias ideas acerca del « en un solo país». Realista y …
… todo esto juegan un papel importante las secretarias. las cosas sucedieron así: las relaciones lenin- stalin alcanzan cotas muy elevadas de desconfianza mutua durante los últimos meses de la vida del …
Stalin
… militante y periodista: David, Bessochvili, Nijeradzé, Tchijikov, Ivanovich, Cato, Melijiants, Vassiliev, K. Salin y K. Stalin, etc. En mayo de 1901, tres mil obreros desfilan por las calles de y se …
Stalin ha muerto
… acontecimientos, rastreando sus causas y sopesando sus consecuencias. El pueblo de Moscú se despide de Stalin El 5 de marzo de 1953, en una finca próxima a que era su principal …
La evolución de la URSS. De Lenin a Stalin
… oficiales, no tiene oposición; y las decisiones se adoptan por mano alzada. El PCUS. Stalin, secretario general , «el creador del Ejército Rojo, el del ». The Illustrated London News de …
Stalin (GP)
ISBN 978-84-9963-269-8

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